Letra y derechos

Junto a la pizarra, un retrato de George Washington. En la pared de la izquierda, otro de Abraham Lincoln enmarca, junto a la bandera de la Unión, la puerta por donde entra Ransom Stoddard (James Stewart) para iniciar la sesión escolar: los símbolos nacionales aparecen como inseparables del aprendizaje del alfabeto, ese alfabeto que los niños han aprendido con la música de una canción infantil, casi como un juego. Nunca se habrá planteado con tal radicalidad la dimensión política de la enseñanza como en esta secuencia especialmente memorable de The man who shot Liberty Valance (John Ford, 1966). Para esos personajes iletrados que pueblan Shinbone, aprender a leer y a escribir es inseparable de alcanzar la conciencia de sus derechos como ciudadanos: Education is the basis of law and order, reza la inscripción escrita en la pizarra. Ley y Orden: justamente aquéllo que no existe en el mísero villorrio y que Stoddart se afana por introducir. El ejercicio de la lectura será la puerta que abrirá para ellos el descubrimiento de su ciudadanía, así como el acceso a las noticias que publica el Shinbone Star, el periódico local que da cuenta del proceso electoral y de su necesidad.

Las preguntas del abogado (y maestro) y las respuestas de sus alumnos poséen trascendental oportunidad. No es azaroso que Nora Ericson (Jeanette Nolan) haya aprendido que a republic is a state in which the people are the boss: ella y su esposo Peter (John Qualen), son emigrantes suecos (por cierto: tampoco es casual el nombre de la mujer, el mismo de la protagonista de Casa de muñecas, de Ibsen), y en la época ficcional en que se desarrolla el fim (mediados del XIX), Suecia pertenecía a Rusia, una monarquía absolutista, y de ahí el júbilo de Peter escenas después al dirigirse a votar, verosímilmente por primera vez en su vida (una votación reservada en exclusiva a los hombres: Ford nos muestra la emoción de Nora, que solamente puede realizarse como electora a través del voto de su marido) . Del mismo modo, Pompey (Woody Strode), el criado negro de Tom Doniphon (John Wayne), ha aprendido que la constitución establece que all men are created equal, una igualdad que costaría alcanzar a los suyos más de un siglo de dolor y de lucha. El propio Doniphon, cuando narre a Stoddard la realidad de la muerte de Valance para convencerle de que se presente como candidato, articulará en relación con Hallie (Vera Miles), la mujer a la que amó y que es ahora la novia de Stodard, una de las más estremecedoras réplicas de toda la historia del cine: tú la enseñaste a leer y escribir: ahora, dale algo sobre lo que pueda leer y escribir (You taught her how to read and write: now, give her something to read and write about): el valor revolucionario —y por ende, feminista— de la alfabetización de los desposeídos se muestra aquí con ejemplar contundencia. En Cuba, la revolución logró erradicar el analfabetismo en pocos años: en El Salvador, A Ignacio Ellacuría y sus compañeros ese mismo empeño les costó la vida.